VENEZUELA, a Zarpar Sin Excusas hacia el Progreso: GO AHEAD, FULL AVANTE.

Nadie pone en duda hoy las riquezas potenciales de nuestra nación. Sin embargo, es imperativo partir de una premisa honesta: NO SOMOS RICOS; SOMOS UN PAÍS CON POTENCIAL. La riqueza verdadera no es un estado pasivo, sino el resultado de transformar nuestras ventajas comparativas en competitividad real para beneficio directo de nuestro pueblo y de las generaciones por venir.
Para alcanzar este horizonte, es necesario PULVERIZAR DE INMEDIATO LA CULTURA DEL PARADIGMA RENTISTA. Esa falsa percepción de abundancia que, durante al menos siete décadas, nos mantuvo «anclados» mientras el mundo navegaba hacia la modernidad. El progreso no espera por quienes se conforman con lo que subyace en el suelo; pertenece a quienes trabajan lo que está sobre él.
Es necesario y urgente avanzar hacia la reunificación, reconocimiento y reencuentro de todos los actores sociales y productivos. Debemos delastrarnos de prejuicios y separaciones innecesarias que solo han servido para frenar un avance económico que debimos consolidar hace años. Hoy, el escenario es distinto: se están redefiniendo las reglas del juego. La apertura a la inversión privada y el fortalecimiento de la seguridad jurídica, demandas históricas del sector productivo, son AHORA EJES CENTRALES de la GESTIÓN INSTITUCIONAL del Estado Venezolano.
La reforma de la Ley de Hidrocarburos, y específicamente la implementación de los Contratos de Participación Productiva (CPP), MARCAN EL NUEVO RUMBO hacia «puertos de prosperidad». Este esquema no es solo un cambio técnico, sino una señal de confianza hacia el sector privado, permitiendo su inversión directa en áreas estratégicas. Es la sinergia definitiva entre lo público y lo privado bajo un marco de corresponsabilidad.
Los Contratos de Participación Productiva (CPP) se configuran como negocios jurídicos de asociación estratégica, diseñados para optimizar la eficiencia operativa y financiera en áreas de interés nacional. A diferencia de modelos anteriores, los CPP permiten una gobernanza conjunta entre el Estado y el capital privado, tanto nacional como extranjero, garantizando que el inversionista asuma riesgos operativos a cambio de una participación directa en los volúmenes de producción o en el flujo de caja del proyecto. Este esquema robustece la seguridad jurídica mediante cláusulas de estabilidad y mecanismos de resolución de conflictos alineados con estándares internacionales, facilitando la repatriación de dividendos y la reinversión de capitales. Así, la inversión privada deja de ser un actor periférico para convertirse en un socio ejecutor, dinamizando la cadena de valor mediante la transferencia tecnológica y la inyección de liquidez inmediata en sectores críticos para el desarrollo soberano.
Tenemos frente a nosotros un «MAR DE OPORTUNIDADES» y un «canal de navegación» trazado con las garantías jurídicas y constitucionales necesarias. Las señales están puestas: los acuerdos internacionales vigentes sirven como boyas de guía y control para asegurar que nuestra ruta sea estable y soberana.
Es el momento de que NUESTRA GENERACIÓN PRODUCTIVA TRANSFORME A VENEZUELA en la potencia económica que está destinada a ser. Sin complejos ni temores, exigiendo el reconocimiento de nuestro potencial fuerte y soberano, y brindando al mundo el respeto que merece una nación que finalmente ha decidido «levar anclas» hacia el desarrollo.
Esto es, Guayana Productiva, en positivo!!
“UNA VISIÓN DE PROGRESO Y FUTURO HACIA UNA REGIÓN MODERNA Y UN PAÍS PRÓSPERO, PRODUCTIVO Y SUSTENTABLE”
Lcdo Yorman Hernández Sánchez.
Vicepresidente
de BIESUR
