POSTULAR PARA LA TRANSFORMACIÓN

El Partido Socialista Unido de Venezuela -PSUV- convocó una jornada nacional de asambleas simultáneas para postular nombres y, de esos postulados, escoger los candidatos a las gobernaciones de estado, Asamblea Nacional y Consejos Legislativos Estadales. Asambleas con participación abierta y libertad de postulación como requisito para un proceso de renovación del cuadro de dirigentes nacionales, regionales y municipales y, al mismo tiempo, abrir paso a un periodo de transformación institucional. La gente tomó la palabra y las asambleas se convirtieron en un escenario donde se expresó la necesidad de postular para la transformación.
Aunque no se trataba de un proceso interno para elegir candidatos y no había un lineamiento político desde el órgano de Dirección Nacional, los gobernadores, alcaldes y los diputados perezosos abusaron de sus ventajas y realizaron una campaña subterránea que pasaba por presionar, manipular y chantajear a los dirigentes comunales para imponerse como los “cuadros políticos” con mayor postulación. Utilizaron los recursos del Estado para activar mecanismos antidemocráticos que, en muchos casos, distorsionan la esencia de las asambleas comunitarias.
La estructura organizativa de base del PSUV y los partidos del Gran Polo Patriótico, las organizaciones comunitarias y la población en general asumieron el discurso del Presidente de la República como una convocatoria para provocar los cambios necesarios en las instituciones públicas de elección popular y “darle la vuelta a la media” o propiciar un “Golpe de Timón” urgente e impostergable. Aunque no se logró la participación esperada, se percibió entusiasmo y la esperanza latente en la posibilidad de los cambios necesarios. El mensaje de los sectores populares y las bases partidistas fue claro y preciso: el pueblo quiere y espera cambios inmediatos. No más figuritas repetidas ni enroques de funcionarios para mantener el mismo cuadro burocrático.
Este proceso de postulaciones exige una lectura profunda porque se desarrolla en un momento histórico desafiante para la Revolución Bolivariana, económicamente incierto por las sanciones contra el país, socialmente crispado por la pérdida de confianza en las instituciones, electoralmente intenso y políticamente polarizado. Un contexto muy complejo para la gobernabilidad y sugiere la interpretación más amplia posible de una participación que encierra un mensaje de esperanza en las posibilidades de una transformación institucional que abra cauce a la recuperación de la confianza en un proceso de cambio político y transformación social que ha sido desconfigurado por la incompetencia, la corrupción administrativa y la perversión política que se esconde tras un burocratismo decadente.
En Guayana la gente interpretó el proceso de postulaciones como un punto de inflexión política ante una situación crítica que exige un cambio profundo en la dirigencia regional para retomar el rumbo, dejar a un lado la exclusión política y social hasta convocar un nuevo Consenso Social que permita unir a Guayana y su gente alrededor de un Plan de Desarrollo Regional que se convierta en referencia y apoyo alternativo al proceso de recuperación económica de la nación. La raída y decadente burocracia regional fue rechazada y emergieron nuevos liderazgos para asumir la responsabilidad e implicaciones de los cambios necesarios.
La emergencia de nombres de reconocidos dirigentes políticos y sociales matizado con el rechazo a quienes han utilizado las instituciones para su beneficio particular e imponer un estilo mafioso de hacer y asumir la política es el testimonio más fiel de una tierra de grandes luchas con inmensos recursos naturales y un irrevocable compromiso con la Patria.
Guayana y los trabajadores, como vanguardia histórica de lucha y trabajo productivo, han manifestado con renovadas dimensiones sus expectativas de cambio para las transformaciones de lo político y las prácticas sociales desde las instituciones. El mensaje ha sido muy claro: postular para la transformación. Le toca a la Dirección Nacional del PSUV y el Gran Polo Patriótico despejar el camino de las dudas para retomar el rumbo en Guyana.

“Si tengo que elegir, elijo el modo
de soñar que teníamos entonces
el coraje inocente con que fuimos
capaces de vivir con ilusiones
Insolentes y nuevos, y feroces
convencidos que el alma no se rinde
construímos ávidos de todo
los amores, las luchas, lo imposible”.
Teresa Parodi