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CNPC y HQCEC mantienen deudas a más de 200 empresas de la industria petrolera

CNP 12.354

El panorama energético global ha puesto a Venezuela nuevamente en el epicentro de la estrategia geopolítica. Mientras delegaciones de Estados Unidos y corporaciones europeas aceleran movimientos para invertir en la recuperación de la producción de crudo nacional, un silencio sepulcral envuelve a quienes, hasta hace poco, se perfilaban como los socios estratégicos inamovibles de la nación: las corporaciones estatales chinas.
Sin embargo, detrás de la aparente pasividad de la China National Petroleum Corporation (CNPC), se esconde una realidad alarmante que trasciende la simple inacción operativa. Informaciones recabadas de fuentes de alta confiabilidad revelan un esquema de impagos estructurales y prácticas financieras cuestionables que mantienen al borde de la quiebra a cientos de empresarios venezolanos.

El Proyecto Expansión
La relación entre CNPC y la estatal venezolana se materializó con fuerza en la Empresa Mixta Petrolera Sinovensa. El objetivo era ambicioso: ejecutar el Proyecto de Expansión de Petrolera Sinovensa, diseñado para elevar la producción de 105 mil barriles diarios (MBD) a 165 MBD.
Para la ejecución de estas obras en el Complejo Criogénico de Jose (Anzoátegui) y en Morichal (Monagas), CNPC delegó la ingeniería y construcción en su filial China Huanqiu Contracting & Engineering Corporation (HQCEC). No obstante, lo que debió ser un hito de cooperación bilateral se ha transformado, ocho años después, en un monumento a la desidia y la asfixia financiera del empresariado local.
Fuentes internas confirman que HQCEC dejó obras inconclusas, afectando directamente el desarrollo de la industria petrolera nacional. Pero el daño más profundo es el patrimonial: la corporación china arrastra deudas millonarias con las contratistas venezolanas que financiaron, con su propio capital y esfuerzo, el suministro de materiales y servicios necesarios para el proyecto.

El calvario de
las contratistas
La situación es crítica para más de 200 empresarios venezolanos. Rosario Previte, presidente de Spc Servicios Nacionales Ca, expresó que las deudas contraídas por HQCEC datan de 2018, e incluso años anteriores. Durante casi una década, los intentos por cobrar estas facturas han sido sistemáticamente ignorados por los directivos de la empresa china.
La gravedad del caso ha escalado a instancias legales. Se tiene conocimiento de que HQCEC ya fue demandada por una de las contratistas locales, Rafay CA., Increíblemente, la vía judicial ha sido la única forma en la que la transnacional ha brindado una solución, dejando al resto de las compañías, las cuales aún apuestan por la vía del diálogo institucional, en un limbo financiero que compromete el sustento de miles de familias venezolanas.
Esta investigación periodística ha detectado una arista aún más delicada: el surgimiento de presuntas «empresas chinas aliadas». Según información obtenida, HQCEC ha propuesto a las contratistas venezolanas liquidar los fondos adeudados a través de estas terceras empresas.
Previte indicó que las empresas aliadas exigen porcentajes de operación tan altos que diluyen por completo la utilidad de las compañías venezolanas, la cual ya ha sido devorada por la inflación y el paso del tiempo. Añadió que al investigar la directiva de estas «aliadas», aparece que están dirigidas por antiguos trabajadores de CNPC y HQCEC.
El empresario hacer ver a las autoridades que esto parece un esquema de enriquecimiento ilícito orquestado para desviar fondos destinados a las empresas locales hacia bolsillos particulares bajo la fachada de comisiones operativas.
La conducta de los gigantes asiáticos en Venezuela parece responder a una lógica de extracción unilateral más que de sociedad equitativa. China ha mantenido políticas comerciales agresivas, Previte explicó que fueron obligados a la venta de crudo venezolano a precios de hasta 20 dólares por debajo del valor de mercado.
Este enfoque, centrado únicamente en sus intereses energéticos, ignora el daño incalculable provocado al tejido empresarial nacional. Mientras las empresas europeas y estadounidenses buscan garantías para reinsertarse en el mercado, China parece optar por una retirada silenciosa, dejando tras de sí deudas impagas y proyectos a medio terminar.

Las empresas afectadas claman por justicia. El daño no es solo contable; es moral y estructural.
Previte indica que, ante la nueva apertura al mercado norteamericano, el retiro de China de la carrera petrolera venezolana podría efectuarse sin honrar sus compromisos con los empresarios locales, dejando un rastro de destrucción financiera en el sector privado local.
Finalmente, abre el abanico ante la preocupación por miles de trabajadores venezolanos cuyo patrimonio ha sido vulnerado por la irresponsabilidad de HQCEC. La industria petrolera exige transparencia. No puede haber una verdadera recuperación si los socios estratégicos del pasado no rinden cuentas por las deudas del presente.

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