«COMENZAR CON EL FIN EN LA MENTE»

¿DE DÓNDE VIENE ESTA FRASE?
Saber lo que queremos nos ahorra desgastarnos en acciones que no nos generan nada positivo. «Comenzar con el Fin en la Mente» es el segundo hábito acuñado por el Dr. Stephen Covey en su libro «Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva», el cual fue adaptado para el público adolescente por uno de sus hijos, Sean Covey.
Durante el día estamos comprometidos a tomar decisiones, las cuales nos pueden acercar o alejar de nuestras metas. Por eso resulta crucial establecer nuestro propósito de vida y reiterar las distintas tareas que debemos superar cada día si queremos ser personas de éxito.
EL ESFUERZO DE HOY ES LA RECOMPENSA DE MAÑANA
Cristiano Ronaldo barría las calles de Madeira en Portugal con el fin de comprar algo de comida y sobrevivir a sus 14 años de edad. Actualmente es un futbolista reconocido como el «Máximo Goleador Histórico» del Real Madrid, de la «Champions League» y Liga Nacional de Portugal; ha recibido el Balón de Oro en 5 ocasiones y posee el patrimonio suficiente como para alimentarse excelentemente bien.
Michael Jordan fue rechazado del equipo de baloncesto de su escuela secundaria cuando tenía 15 años porque lo consideraban «pequeño de estatura» y «con habilidades promedio». Gracias a este fracaso entrenó intensamente, permitiéndole al equipo de los «Chicago Bulls» ganar 6 Campeonatos en la NBA (1991; 1992; 1993; 1996; 1997; 1998), siendo un ícono que marcó un antes y un después dentro y fuera del baloncesto.
Serena Williams practicaba tenis junto a su hermana Venus, bajo las direcciones de su entrenador y padre, el Sr. Richard Williams; quienes lucharon en contra de la desigualdad racial y económica desde su nacimiento. A los 13 años, Serena debutó profesionalmente y al día de hoy posee múltiples estadísticas impresionantes, entre ellas, haberse mantenido como la jugadora #1 durante 319 semanas consecutivas.
… Muchas veces queremos la recompensa sin vivir los procesos transformadores y forjadores del carácter. He allí el gran detalle.
CONTROLA
TUS ACCIONES
Podemos decidir el libro que vamos a leer; la canción que queremos escuchar; las amistades que optamos por conservar; la frecuencia y enfoque con la que practicamos una actividad física u otro pasatiempo… Por lo que vale más ocuparnos en lo que sí podemos hacer, en lugar de preocuparnos en aquello que no está dentro de nuestro alcance realizar o decidir. No es fácil pero esta «dicotomía del control» es una sabiduría estoica que nos ahorra sufrimiento, estrés y ansiedad.
Antes de decir algo o ejecutar una acción debemos responder a la siguiente pregunta: ¿Me ayudará a progresar?
«Semper Ad Meliora»
«Siempre hacia lo mejor»
