BONANZA MENTAL

Los psicólogos trabajan este concepto para definirlo como “Estado de tranquilidad, equilibrio y bienestar emocional” el mismo implica cultivar resiliencia, gestionar pensamientos y emociones positivas y fomentar un entorno de calma. Desde los acontecimientos del pasado 03 de Enero se inyectó en el pensamiento colectivo este Estado y comenzó un bombardeo de informaciones, la mayoría sin ningún respaldo oficial que nos ubicaba de manera automática entre las mejores economías del mundo, la diplomacia de micrófonos de los representantes americanos elevaron a la estratosfera las expectativas de una sociedad que aún mantiene el récord de los índices de inflación más altos del mundo que superan el 170-270% anual a nivel de Sudan, Zimbabue o Irán, que sólo en el año 2018 marcamos cifras increíbles de 130.000% anual, que le quitaron 14 ceros a la moneda en tres procesos de reconversiones monetarias para simplificar el manejo de las cifras y combatir artificialmente la inflación. La realidad es que como nieto no reconocido de millonario, ya nos estamos comportando como sí la situación económica y social hubiese mejorado de manera automática. El disparo de los precios del mercado inmobiliario es una locura, las casas y apartamentos aumentaron de un día para otro en un mil por ciento y una gran parte se encuentran congelados esperando “lo que va a pasar”, que es una frase muy utilizada en nuestro país, las cuentas que saca una gran mayoría es que gran parte de los inmigrantes regresaran al país, muchos con dinero y necesidad de adquirir o recuperar los inmuebles que vendieron y se disparara su valor, generando ganancias exorbitantes que es lo que le gusta en Venezuela al comerciante promedio, porque este es uno de los pocos países donde un 10 o 20% de ganancia en las negociaciones es insignificante, aquí se acostumbraron a ganar más del cien por ciento, y conceptos como depreciación acumulada, desgaste por uso u obsolescencia tecnológica que afecta a los activos, son palabras sin sentido para la gran mayoría. Por sólo poner un bien de referencia el vehículo de segmento bajo Chevrolet Spark 2006 cuesta en promedio en Chile 1.2 millones de pesos, el equivalente a casi 1.500$ aquí en Venezuela se oferta por más de 6.000$ y así con la mayoría de los bienes. Las promesas de los mayores sueldos de América Latina, del relanzamiento de la industria petrolera, la explotación organizada de todos nuestros recursos, el desfile de inversiones, el retorno de millones de connacionales con dinero a manos llenas, sólo es eso, por el momento expectativas que no son tan fáciles de concretar, quienes vendieron sus propiedades en el país, también invirtieron en el país de cobijo y atornillaron en el mayor de los casos una estabilidad difícil de desmontar, muchos hijos están estudiando, otros tienen trabajos estables, formaron familias, realizaron inversiones, la mayoría que quiere regresar de inmediato son los que se fueron con una mano adelante y otra atrás, por desgracia lo harán de la misma forma porque son parte de las últimas oleadas que no encontraron las mismas oportunidades de quienes tienen 10 o 15 años en el exterior. La actual situación requiere enorme cautela, estamos en el país de los “vivos” donde así baje el dólar no bajan los precios, donde nos queremos comer unos con otros, y las regulaciones y supervisiones del Estado son escasas y a veces nulas. Sólo nos queda la organización social colectiva que, aunque parezca inocua nos ha dado positivos resultados, hasta hace muy poco el kilo de carne llegó a costar 20$ en un país con un sueldo mínimo de menos de un dólar, las redes empezaron la campaña de no comprarla y en poco tiempo se redujo a la mitad de su valor. Es la única manera de poder sobrellevar la situación sin seguir soñando con el Estado protector. Vivimos de expectativas, soñamos con mejorias para nuestro país, tenemos los medios y las herramientas, pero aun no recibimos ni un dólar de esa herencia, así que es mejor seguir trabajando y dejar de comportarnos como millonarios. Capitán América anda por Cuba, Siria, Irán y las protestas internas en su país de los inmigrantes. Ya tiene su trofeo en una cárcel federal y las promesas de bonanza pueden esperar. Seguiremos conversando. Claudiozamora06@gmail.com
