Nacionales

El Camino de la Patria es la Educación y los Maestros sus guías

Jorge Carvajal Morales

La educación es un derecho fundamental y un pilar esencial para el progreso y la libertad de los pueblos, como lo destacó el Libertador Simón Bolívar. Su visión trascendió el tiempo, subrayando que un pueblo educado es la base para una sociedad justa y equitativa. En el Manifiesto de Angostura, Bolívar ya establecía la educación como un derecho originario y una condición indispensable para el desarrollo de los pueblos.
En tantas noches de pensamientos y reflexiones, afloró su preocupación por la ignorancia y su impacto en la sociedad, y dijo: «La ignorancia es la noche sin luna», resaltando cómo la falta de conocimiento mantiene a las personas en la oscuridad y sin dirección.
Para Bolívar, la educación es la clave para el desarrollo, la libertad y el progreso de los pueblos. Señaló que el conocimiento y la educación son esenciales para que las personas puedan ejercer sus derechos y participar plenamente en la vida política y social. Sentenció el Libertador: «Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción».
Ayer y hoy, la educación forma personas comprometidas con el bienestar colectivo. Es un derecho fundamental y una herramienta de emancipación. En una sociedad moderna, los educadores transmiten conocimiento y forman ciudadanos responsables, inspiran a las generaciones presentes y futuras.
Sin embargo, en Venezuela, la situación de los educadores es crítica. Un salario indigno es una violación a los derechos de gentes y una afrenta a la dignidad de los educadores activos y jubilados. La persecución y detención de educadores por defender, a criterio propio, una sociedad que ayudaron a construir, es un asunto preocupante.
Por ello, se requiere cumplir con la Constitución que reconoce a la educación como un derecho fundamental y prioritario. Es necesario establecer un salario justo y digno para los educadores activos y jubilados; así como respetar y proteger sus derechos.
La contratación colectiva permite a los educadores negociar condiciones laborales que reflejan sus necesidades, derechos, carga laboral, oportunidades de desarrollo profesional y seguridad laboral. Sencillamente, un sistema educativo que respete y valore a sus educadores es fundamental para construir la sociedad que todos queremos y merecemos. Que incluya la capacitación actualizada del docente para dotarle de conocimiento, herramientas y tecnología de punta acordes con el tiempo presente. Nuestra Tierra de Gracia bien sabe de su trascendencia.
Desde la Angostura de nuestras querencias, cuna del Augusto Congreso de Angostura, desde la Casa de San Isidro, donde el Libertador trazara líneas de un Discurso que parió la Libertad de 5 países de América, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que la mejor inversión de un país es la educación, y la educación es su mejor empresa básica, pues su producto final es la cultura y el talento.
Es hora de reconocer el valor de los educadores y trabajar juntos para construir una sociedad más justa y equitativa. En cumplimiento del sagrado deber de educar, es necesario valorar el trabajo del educador.
Recordemos al Maestro Rómulo Gallegos en Canaima: La República no se construye solo con chimeneas o empresas, sino con propuestas de Educación, derechos y presencia institucional que garanticen el desarrollo.
¡Vamos desde las aulas a seguir haciendo país!

Deja una respuesta