Opinión

VENEZUELA: SOBERANÍA ENERGÉTICA COMO EJE DE UN NUEVO DESTINO NACIONAL

​En el complejo tablero de la geopolítica contemporánea, Venezuela se reafirma como una pieza determinante. Poseer las mayores reservas probadas de petróleo del mundo no solo nos otorga una ventaja comparativa, sino que nos impone la responsabilidad histórica de defender nuestra autodeterminación económica. El crudo venezolano no es un botín en disputa; es el patrimonio de una nación que exige respeto a su soberanía y justicia en su intercambio comercial.

​Hoy, más que nunca, el Petróleo está en el Ojo del Huracán Geopolítico. El interés declarado de los Estados Unidos sobre nuestros recursos subraya la relevancia crítica de Venezuela. En un contexto de inestabilidad global, la administración estadounidense ha manifestado abiertamente su intención de incidir en la gestión y destino de nuestra producción energética para satisfacer sus propias necesidades industriales y de seguridad.

​Esta realidad nos obliga a actuar con sagacidad política: debemos reconocer nuestro peso como garante de la estabilidad energética hemisférica, pero rechazando cualquier pretensión de control externo que comprometa los intereses de la República. El petróleo venezolano debe ser gestionado por y para los venezolanos, bajo un marco de cooperación internacional que sea digno, justo y multipolar.

​La renta petrolera ha cumplido una función social indispensable, pero el futuro exige una evolución del modelo. Debemos pasar del rentismo a la «SIEMBRA PRODUCTIVA DEL PETRÓLEO», para ello proponemos un Gran Acuerdo Nacional para que los ingresos del crudo se transformen en el motor de una economía alternativa y diversificada que impulse:

​1.- Soberanía Alimentaria y Agroindustria: Convertir el campo venezolano en una potencia exportadora, garantizando que el ingreso petrolero financie tecnología y maquinaria agrícola.
​2.- Minería y Sector Forestal: Desarrollar el Arco Minero y nuestras reservas madereras con criterios de vanguardia y respeto ambiental, diversificando las fuentes de divisas.
​3.- Turismo Estratégico: Posicionar a Venezuela como un destino global, aprovechando nuestra megadiversidad para generar empleo y desarrollo local.

​El verdadero poder de una nación en pleno 2026 no reside solo en lo que extrae de la tierra, sino en lo que genera con la mente. Es imperativo direccionar esfuerzos masivos hacia la Economía del Conocimiento e Innovación. El petróleo debe financiar la infraestructura tecnológica, la formación de talento científico y la creación de un ecosistema de innovación que nos permita competir en la era de la inteligencia artificial y la biotecnología.

​Nuestra reserva petrolera es la llave, pero no el destino. En este momento de asedio e interés internacional, la respuesta política debe ser clara: utilizaremos nuestra riqueza energética como palanca para construir una VENEZUELA que no dependa de ella. Es el momento de transformar el «ORO NEGRO» en desarrollo tangible, tecnología soberana y una economía diversificada que blinde nuestra independencia para las próximas generaciones.
Esto es, Guayana Productiva, en positivo!!
“UNA VISIÓN DE PROGRESO Y FUTURO HACIA UNA REGIÓN MODERNA Y UN PAÍS PRÓSPERO, PRODUCTIVO Y SUSTENTABLE”
Lcdo Yorman Hernández Sánchez.
Vicepresidente
de BIESUR

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