Opinión

Unidad monolítica, combate antiimperialista y defensa de la soberanía

El momento histórico que vive la Patria convoca a la claridad política, a la firmeza ideológica y a la movilización consciente. Ante el secuestro de nuestro presidente constitucional Nicolás Maduro Moros y de la primera combatiente Cilia Flores de Maduro, Venezuela no se paraliza ni retrocede: se une, se organiza y combate. El pueblo bolivariano ha respondido con una demostración inequívoca de unidad y lealtad a la Constitución, desmontando una vez más los planes de quienes pretenden someter a la nación por vías criminales y ajenas al derecho internacional.

Unidad monolítica del pueblo en defensa de la constitucionalidad
La unidad del pueblo venezolano no es retórica ni circunstancial; es una fuerza histórica construida en lucha, conciencia y organización popular. Frente a la agresión imperialista y a la pretensión de quebrar el hilo constitucional, el pueblo ha cerrado filas alrededor de la institucionalidad que encarna el presidente Nicolás Maduro y el Gobierno Bolivariano. Aquí no gobiernan tutores externos ni élites apátridas: gobierna la voluntad popular expresada en la Constitución. Esa unidad monolítica es el principal dique de contención contra el intervencionismo y la desestabilización.

Lealtad constitucional cívico–militar de la FANB
La Fuerza Armada Nacional Bolivariana ratifica, una vez más, su lealtad absoluta a la Constitución y a su comandante en jefe. La unión cívico–militar se expresa con cohesión, disciplina y claridad estratégica frente a cualquier amenaza. Bajo la conducción del general en jefe Vladimir Padrino López, junto a los organismos de seguridad del Estado, la FANB continúa siendo garantía de independencia, integridad territorial y paz. No hay fisuras ni ambigüedades: la institución armada está del lado del pueblo y de la Patria.

Templanza y conciencia del pueblo venezolano frente a la agresión
A pesar del bloqueo criminal, de la guerra económica y de las agresiones permanentes, el pueblo venezolano demuestra una templanza admirable. No cae en provocaciones ni se deja arrastrar por la violencia que promueven los operadores del caos. Por el contrario, se moviliza con conciencia política para defender su soberanía y su derecho irrenunciable a la autodeterminación. Esta templanza es fruto de una madurez colectiva forjada en años de resistencia antiimperialista.

Preservación de la paz nacional como decisión colectiva
Que la paz se mantenga en todo el territorio nacional, aun frente a un hecho tan grave como el secuestro del Jefe de Estado y de la primera combatiente, no es casualidad: es una decisión colectiva del pueblo venezolano. Es la expresión de un proyecto político que privilegia la convivencia, la estabilidad y la resolución soberana de los conflictos. La paz es una bandera revolucionaria que se defiende con organización, conciencia y firmeza.

Movilización activa por el rescate del Presidente y la Primera Combatiente
En este contexto, la movilización activa de las estructuras partidistas y de los movimientos sociales adquiere un carácter estratégico. La lucha por el rescate del presidente Nicolás Maduro y de la primera combatiente Cilia Flores de Maduro es una causa nacional que convoca a la acción organizada, permanente y combativa. Junto al liderazgo firme de la compañera Delcy Rodríguez, al compromiso revolucionario del capitán de la dignidad Diosdado Cabello Rondón, y al respaldo de la FANB y los organismos de seguridad, Venezuela sigue de pie defendiendo su derecho a existir en paz y con soberanía.
Frente al secuestro y la agresión imperialista, respondemos con más unidad, más conciencia y más movilización. Venezuela no se rinde ni se arrodilla: lucha, resiste y vence. Esa es la Visión Bolivariana que hoy guía el rumbo de la Patria.

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