Para George Bello, estudiantes de la UNESR El futuro ganadero de Upata se forja desde la academia

Upata (Especial).- En el corazón del estado Bolívar, el municipio Piar se alza no sólo por su potencial minero, sino por una vocación productiva que ha moldeado su identidad y economía durante generaciones: la ganadería, afirmó George Bello, estudiantes de Medicina Veterinaria en la UNESR, extensión sur con sede en Upata.
Hoy este pilar fundamental-señaló- recibe un impulso histórico con la llegada de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), extensión del sur, y la consolidación del Programa Nacional de Formación (PNF) en Medicina Veterinaria.
Este no es sólo un logro académico; es la piedra angular para un desarrollo sostenible, endógeno y de altísimo impacto para la comunidad piarense.
Durante años los ganaderos del Municipio han enfrentado los desafíos propios de la actividad, sanidad animal, mejora genética, manejo sostenible de pastos con resiliencia y dedicación. Sin embargo, la necesidad de profesionales formados localmente, que comprendieran las particularidades de la sabana y los hatos de la zona, era una cuenta pendiente. La figura del técnico superior universitario (TSU) en Salud Animal, ya egresado de esta casa de estudios, comenzó a llenar un vacío crucial, llevando conocimientos aplicados directamente a los campos. Ahora, el próximo escalón se alcanza con la formación de médicos veterinarios integrales, creando un ecosistema profesional completo.
Este avance no ha sido ajeno a la comunidad productiva. La participación y apoyo decisivo de los ganaderos del municipio Piar ha sido el combustible de este proyecto. Desde la cesión de espacios para prácticas, la facilitación de animales para el aprendizaje clínico, hasta el diálogo constante con la academia para alinear la formación con las necesidades reales del sector, han demostrado una visión de futuro poco común. Esta simbiosis entre la Universidad y el sector productivo es un modelo a replicar, pues garantiza que el conocimiento no se quede en las aulas, sino que retorne directamente a la población en forma de innovación, asesoría técnica y soluciones concretas.
El estado Bolívar, y en especial el municipio Piar, cuentan hoy con un semillero profesional único, el primero en su tipo en la región sur del estado. Este capital humano especializado representa una oportunidad sin precedentes para revolucionar la ganadería. Ya no será necesario depender exclusivamente de asesoría externa; se dispondrá de talento local que puede implementar programas de sanidad preventiva, mejorar los índices reproductivos, impulsar la inocuidad de los alimentos y promover el bienestar animal, elevando la productividad y la calidad de la carne y la leche. Hay 40 graduados en TSU en Salud Animal y próximamente se graduarán 35 médicos veterinarios.
Papel de las autoridades gubernamentales
El reto ahora es trascender la formación y consolidar el círculo virtuoso. Es imperativo que las autoridades municipales y regionales construyan, en conjunto con la UNESR y los ganaderos, políticas públicas audaces que aprovechen este semillero.
Políticas sugeridas que pueden incluir:
- Programas de inserción profesional: Crear incentivos para que los nuevos TSU y médicos veterinarios, establezcan sus consultorios y servicios en las zonas rurales del Municipio.
- Brigadas sanitarias conjuntas: Articular entre la Alcaldía, la Universidad y las asociaciones de ganaderos brigadas permanentes de vacunación, desparasitación y control de enfermedades zoonóticas.
- Fondo para la investigación aplicada: Destinar recursos para que estudiantes y docentes desarrollen proyectos de investigación enfocados en resolver problemas específicos de la ganadería piarense (alimentación con recursos locales, adaptación al cambio climático).
- Sello de calidad “Ganadería Sostenible de Piar”: Trabajar en una marca territorial que distinga la producción local, avalada por los protocolos técnicos desarrollados por los profesionales formados en la UNESR.
La llegada de la UNESR y la carrera de Medicina Veterinaria es más que una oferta académica; es un proyecto de territorio. Es la demostración de que cuando la comunidad, la academia y el sector productivo alinean sus esfuerzos, se siembra el futuro. El municipio Piar tiene en sus manos la llave para transformar su actividad primordial en un modelo de eficiencia, sostenibilidad y prosperidad compartida.
La invitación está hecha. Es momento de que las autoridades correspondientes vean en este semillero no sólo un logro educativo, sino la herramienta principal de su política de desarrollo agroproductivo. Invertir en su consolidación y en la retención de este talento es invertir en la seguridad alimentaria, en la diversificación económica y en el arraigo de los jóvenes al municipio. El futuro de la ganadería en Piar no se espera; se construye hoy desde las aulas y los hatos, con conocimiento, compromiso y una visión compartida.
Llamado a la acción
El municipio Piar está ante una encrucijada histórica. Aprovechar este semillero académico-profesional es sellar un pacto con el progreso. Es la hora de la planificación, la articulación y la voluntad política para que la ganadería, sostenida por el conocimiento de sus propios hijos, sea el motor imparable de la riqueza y bienestar de toda la población.(Prensa/UNESR).
