Ciudad Guayana

NO BASTA CON PRODUCIR. LA VERDADERA MISIÓN ES INNOVAR

​Es un hecho indiscutible, respaldado por la geología, la historia y la investigación, que VENEZUELA POSEE POTENCIALIDADES DE RIQUEZA EXTRAORDINARIAS. No hablamos simplemente de cifras para ajustar indicadores macroeconómicos; hablamos de una realidad tangible: poseemos las mayores reservas probadas, probables y posibles de hidrocarburos del planeta, junto con un inventario de commodities que harían de cualquier nación una potencia global. Sin embargo, la abundancia de recursos ha ocultado, por demasiado tiempo, una vulnerabilidad estructural: hemos sido, y seguimos siendo, un país exportador de materias primas.

​A pesar de los rumbos trazados y los incentivos diseñados, la realidad actual nos confronta con un espejo incómodo. Al enfocarnos únicamente en «aumentar la producción» de crudo o minerales sin valor agregado, estamos, en esencia, subsidiando la prosperidad de terceros. Estamos alimentando las economías de naciones que reciben nuestro insumo básico para transformarlo en productos finales de altísimo valor, capturando ellas la verdadera riqueza que debería quedarse en nuestras manos.

​Debemos apuntar a un cambio de paradigma, pasando de la extracción al conocimiento. Nuestro verdadero norte, «el objetivo real, concreto y definitivo», debe ser la transición hacia una Economía basada en el Conocimiento. La meta no es solo extraer, sino innovar y generar nuestras propias patentes. Debemos ser capaces de transformar nuestra materia prima localmente, creando productos elaborados y semielaborados que sirvan de base para una industria nacional robusta, capaz de competir en los mercados más exigentes con el sello de «HECHO EN VENEZUELA».

​La historia nos ofrece lecciones contundentes. Países como Japón o Luxemburgo, con territorios limitados y carentes de yacimientos de hierro, producen anualmente más de 60 millones de toneladas de acero. Lo logran importando materia prima y chatarra, apostando por la eficiencia tecnológica y la innovación energética. Si ellos han construido imperios industriales sobre suelo estéril, ¿qué nos impide a nosotros hacerlo sobre la tierra más rica del mundo?
​La clave del éxito reside en proteger y potenciar el talento humano, rescatando nuestra inventiva. Es una realidad cotidiana ver cómo nuestros trabajadores y trabajadoras diseñan mejoras ingeniosas para equipos importados, optimizando procesos con creatividad criolla. Lamentablemente, esa inventiva suele ser absorbida por proveedores internacionales que luego nos revenden nuestras propias mejoras bajo marcas extranjeras.

​Ya basta de regalar nuestro ingenio. Debemos impulsar la Propiedad Intelectual nacional. Es imperativo que el esfuerzo de nuestros técnicos y científicos se traduzca en activos intangibles soberanos. La producción debe ser el medio, pero la tecnología, la ciencia y la innovación deben ser el fin. FORTALEZCAMOS NUESTROS CENTROS DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO en todos sus niveles y áreas productivas. Bajo esta visión, la exportación de excedentes de materia prima dejaría de ser nuestra principal fuente de vida para convertirse en un ingreso «extra» de una economía diversificada y tecnificada.
​Venezuela tiene los insumos, tiene la energía para procesarlos y, lo más importante, tiene la mano de obra calificada para liderar esta transformación. El futuro próximo nos exige dejar atrás el modelo rentista para abrazar la modernidad industrial. NUESTRA MISIÓN ES CONSTRUIR UNA POTENCIA ECONÓMICA VERDADERA: soberana, independiente y profundamente innovadora.

Esto es, Guayana Productiva en positivo!
“UNA VISIÓN DE PROGRESO Y FUTURO HACIA UNA REGIÓN MODERNA Y UN PAÍS PRÓSPERO, PRODUCTIVO Y SUSTENTABLE”
Lcdo Yorman Hernández Sánchez.
Vicepresidente de BIESUR

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