Opinión

“LAS LEYES VENEZOLANAS NO SE CONOCEN EN LAS ZONAS MINERAS DE LA GUAYANA ESEQUIBA»

Por William Flores

«Mariela Rodríguez es una joven mujer, madre de 3 niños de 4,5 y 6 años de edad, su esposo Jesús Ortuñez conocido cariñosamente como «Chuchu» salió hace un año con destino a las minas de El Dorado, con un sueño y las esperanzas de conseguir el preciado metal que lo ayude a sacar su familia de la situación de hambre y miseria en la cual se encontraba sumergida, a los 2 días se comunicó con su esposa y le dijo que había llegado bien, a los 15 días le envío 0,5 punto por transferencia y le dijo que se iba montaña adentro, río arriba con unas personas para una bulla, «más nunca volví a saber de el» hace 2 meses conseguí llegar a El Dorado a buscar información de su paradero ya que sus hijos preguntan a cada momento por el, en el pueblo nadie lo conoce, con una foto en mis manos y mucho temor me dirigí a la mina donde el me había informado que se trasladaría, uno de los jefes de los grupos armados que controlan la zona con tono molesto y al mismo tiempo ofensivo me dijo: » Ese tipo está muerto, no lo busque más que está Mortadelo, se comió la luz aquí y quedó frito» con lágrimas en mis ojos le pedí que me dijera dónde lo habían enterrado pues todavía me resigno a creer que haya muerto, la respuesta fue «Le dije que ese tipo está muerto y los animales se lo comieron, así que fuera de aquí mientras se drogaba tranquilamente» Mariela Ortiz es una señora oriunda del pueblo de Chaguaramas en el Estado Guárico, su rostro desencajado por el cansancio y la tristeza revela las calamidades que ha pasado buscando a su hija Rocio Granado de 18 años, quien salió hace 2 años con una amigas a buscar trabajo como cocinera en las minas del km 88,» su última comunicación fue hace más de un año, de allí más nunca supe de ella y de su paradero, una de sus amigas que regreso al poco tiempo me dijo que mi hija había hecho vida marital con una de las personas que trabaja en uno de los sindicatos o grupos armados que controlan la zona, que la golpeaba y la amenazaba con matarla cada vez que se drogaba y se emborrachaba, su amiga la estaba convenciendo para que se regresará con ella, eso llegó a oídos del marido de mi hija, quien busco a la amiga de mi hija y le dio un cachazo con la pistola, le metió el cañón en la boca y amenazó con matarla, ella huyó por las montañas, y dejó a mi hija por allá, eso fue hace mas de un año, más nunca supe de mi hija, nadie me da razón, nadie la ha visto, muchas personas de la zona me dicen que no la busque más, que lo más probable es que haya corrido el triste final que corren muchas de las jovencitas que terminan enredándose sentimentalmente con estos criminales, ella tiene su niñita de 4 años que era su vida, todo lo que conseguía aquí en las minas me lo enviaba para la comida y ropa de su niña, más nunca llamo ni hemos sabido de ella, yo me traslade hasta la zona y llegué a uno de las alcabalas o centros de torturas llamado » El Mecate» de los sindicatos y pregunté por la persona con quien vivía mi hija y la mina donde estaba, lo que recibí como respuesta fue burlas y amenazas de esos sujetos armados, uno de ellos me dijo: » Mire doña váyase para su casa, si esa chama no la llama ni la ha buscado fue porque se la comió un tigre o se fue para otro lado, aquí no tenemos conocimiento de ella, les dije : Mi hija vivía con uno que trabaja con ustedes que le dicen » El Gordo» me respondió en tono agresivo y burlón» Aquí no conocemos a ningún Gordo» mientras los demás acompañantes de el se reían y se burlaban de mi sufrimiento, uno de ellos me dijo:» Arranque de aquí que lo que se puede ganar es una pela por ladillosa» Mi corazón de madre me dice que mi hija está viva, y tengo la esperanza de conseguirla viva, situaciones como esta se repiten a diario a lo largo y ancho de las zonas mineras del Municipio Sifontes en la Guayana Esequiba dónde no pareciera que existiera autoridad alguna, ya que está zona parece un Estado dentro de otro Estado, donde las leyes las dictan y las ejecutan las bandas armadas llamados » SISTEMAS O SINDICATOS» compuestas por criminales provenientes de los distintos penales y zonas rojas del país, a su criterio de una manera sangrienta y macabra, ante la mirada complaciente de las autoridades venezolanas quienes simplemente son » Figuras decorativas» que lo único que están pendiente es de ver como recogen oro para su beneficio personal y el de algún jefe que los envía a esa zona y les pone como condición ciertas y determinados pagos semanales o mensuales en oro.

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