Cultura

HERENCIA MUSICAL: NICANOR SANTAMARIA

Giancarla Brancaleoni

Nuestras tradiciones populares, no tienen nada que envidiarle a quien sea, académico de las altas esferas mundiales, tradicionales o populares de cualquier lugar del país. El que piense lo contrario desconoce la historia musical desde su más humilde esencia. Gracias a quienes de alguna forma han alimentado ese necio deseo de aprender, conocer, difundir, conservar y proteger, lo que Ciudad Bolívar es y será, en cuanto a cultura se refiere. De eso que no quede duda alguna.
Y para continuar, como dicen los cantantes, cuando el público ansioso espera que sigan sumando más canciones al repertorio durante una presentación, “a petición de mi estimado público” hoy dedico una líneas, pocas, pero con mucha razón y compromiso, a quien también ha aportado a ese nutrido legado musical bolivarense, y un poco, para ir sumando y saldar deudas que hemos asumido en ese obligante promover nuestras herencias músico-culturales, que poco conocemos y que se han ido olvidando, hasta no las escuchamos porque se han dejado de tocar. Aunque usted no lo crea.
Nicanor Santamaria (1892-1985) es una de esas deudas, para lo que escribir acerca de él, para mí es todo un reto, porque en esa curiosidad de investigadora cultural, me he conformado solo con algunas líneas ya escritas, por ello me declaro culpable por no ir mucho más allá.
Sin embargo, Nicanor Santamaria, maestro multi-instrumentista y compositor, nace en nuestra ciudad, hace ya 133 años, coincidiendo en año con el maestro Alejandro Vargas, a quienes la vida y la música unió, estrechando lazos de amistad en ese caminar dando serenatas, charlas, tocando en bailes de salón y en las emisoras de radio para dejar así huellas imborrables de una generación única de músicos populares, que comienzan a adquirir connotaciones y características auténticas definiendo lo que hoy es, música guayanesa, contando con vals, merengues, aguinaldos, guasas, polkas, contradanza, música criolla, pasodobles, un sinfín de composiciones que forman parte de ese legado musical y cultural que nos representa.
Según, el también músico e investigador Ivo Farfán, Nicanor Santamaría tuvo su primera presentación a temprana edad, tocando y acompañando a otros músicos, durante una visita de tres días del entonces presidente de Venezuela, Cipriano Castro a Ciudad Bolívar.
Así mismo, fue integrante de la Orquesta “La Victoria”, la cual amenizaba los grandes bailes de salón de la sociedad bolivarense y hasta acompañó las proyecciones de películas que en aquellos días no contaban con sonido. Ello, no lo limitó de cantar, tocar o andar por las calles de la antigua Angostura acompañando como serenatero, o “silbando alguna melodía, conversando con los amigos o simplemente rasgueando las cuerdas de su cuatro o guitarra, acompañantes fieles que nunca lo abandonaron.
Compuso, entre otras, el vals “María Elvira” en homenaje a su hija y la contradanza “Malvina” para Malvina Rosales, dama de la sociedad angostureña de la que según Américo Fernández, excronista de la ciudad, estuvo enamorado siempre y para quien vivió suspirando cada vez que “le preguntaba al Río Orinoco, al coporo y la zapoara, al temblador y la sardinata; ¿Han visto a Malvina? Todos ellos respondían entre aguas cristalinas; por aquí pasó esta mañana; la acompañaba Alfonsina”.
En otros menesteres, cuando se acercaba el mes de mayo, se engalanaba Nicanor y se preparaba para cantarle a las Cruces de Ciudad Bolívar, a quienes también les compuso una cuantas décimas “que junto a sus compañeros, saludaban al madero”, entre caratos de mango, chicha criolla y algo más para calentar la garganta.
Nicanor Santamaria, cultor nato, ser humano humilde, amable y sin igual, un caballero hecho a la medida de las circunstancias que otrora la ciudad necesitaba, así como otros a quienes acompañó o se acompañaron para componer y hasta descomponer en clave Sol, múltiples canciones y llenar pentagramas infinitos con negras, corcheas, fusas o quizás una blanca por aquí o por allá, en “F” (fa) o solo la siempre usada “D” (re) en sostenido, estuvo hasta su último respiro acompañando a Juanito Arteta en esa ronda musical de la cual todos debemos sentir gran orgullo.

Deja una respuesta