Es prioritario atender el problema mundial del deterioro ambiental

Uno de los problemas más angustiantes de la humanidad y para el cual quisiéramos tener una respuesta inmediata es la crisis del agua, producto del deterioro ambiental. Son muchísimos los planes y programas de organismos internacionales para garantizar el acceso al agua potable a miles de millones de personas, sin mucho éxito en cuanto a soluciones definitivas, por lo menos hasta ahora. Mientras tanto, a pesar de que la verdad parezca inalcanzable, podemos buscar en la lectura y saber si la encontramos, al construir significado personal, mediante la escritura. Luego, es muy importante comunicar ese conocimiento propio al someterlo al escrutinio de otros en un proceso de validación colectiva, abierto a la crítica. Por eso, el reto es construir significado.

Suficiente evidencia empírica demuestra el fracaso de las alternativas que han sido presentadas para proteger el medio ambiente y evitar su degradación, a saber: «el desarrollo sustentable, el crecimiento verde, la economía circular y el decrecimiento» (Galindo, 2024: Webinar). El caso de la selva amazónica es digno de estudios más serios de los que hoy leemos, por representar una superficie de selva tropical que supera la mitad de la totalidad existente en el planeta. Si no somos capaces de detener la deforestación de esa Selva, los nueve países que compartimos su territorio (Venezuela incluida), seríamos responsables del “agro-suicidio”, ya practicado, hoy.
La teoría de sistemas de Luhmann nos “proporciona el marco teórico dentro del cual se abordan y manejan temas y problemas sociales concretos… Pero, la exposición a los peligros ecológicos solamente existe cuando la gente se comunica sobre la contaminación de los ríos y del aire y la deforestación de la tierra.” (Luhmann, 1989 [1986]: vii, xiii). Seguidamente, siempre y cuando la comunicación ocurra dentro de uno o más de los sistemas parciales de la sociedad, es posible crear sentido, en materia de peligros ambientales; y, solo así, seremos capaces de diagnosticar los problemas ecológicos, desde múltiples perspectivas sociales (científica, política, legal, etc.).
Las soluciones a los problemas sociales no se encuentran a través de planteamientos morales. Lo correcto es analizar los sistemas parciales de la sociedad moderna. “¿Cómo se puede creer con seriedad que una nueva moral pueda traducirse en una conducta adecuada con respecto al entorno, sin entrar en conflicto con otras exigencias sociales?… no hay seguridad de que una moralización de los problemas ecológicos no desencadene consecuencias peores [con una alta probabilidad, se me ocurre] que los propios cambios ecológicos” (Luhmann, 2012 [1985]: 83).
Las soluciones tampoco las vamos a encontrar en los movimientos de protesta, aunque estos cumplen una importante función en cuanto a llamar la atención sobre problemas graves, como el de la crisis del agua. Mientras esas voces de alerta no movilicen a la sociedad civil a debatir y proponer salidas concertadas, con las autoridades gubernamentales, las universidades, las cámaras empresariales y los colegios profesionales, para comenzar, es poco lo que se puede avanzar. Urge hacer un inventario de herramientas conceptuales y metodológicas disponibles.
Referencias:
Galindo, J. (2024). La pesadilla de Luhmann: Diferenciación funcional y cambio climático. Webinar: https://youtu.be/3g3TXQqnXMU?si=H2zGRwo4Y9Zf64Nt.
Luhmann, N. (1989 [1986]). Ecological communication. Translation and introduction: John Bednarz, Jr.
— (2012 [1985]). ¿Puede la sociedad moderna evitar los peligros ecológicos? Traducción y apéndice: Javier Torres Nafarrate.
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