GUAYANA: UN MUNDO DE OPORTUNIDADES

El proyecto Guayana como alternativa no petrolera sigue teniendo vigencia . Aun cuando el socialismo del siglo XXI convirtió a Guayana en un cementerio industrial , el cambio del régimen totalitario por un modelo abierto de respeto a la libertad individual, la propiedad privada y fundamentalmente con independencia de poderes abre un campo de oportunidades.
El caso de la Siderúrgica del Orinoco SIDOR es dramático, la acería más importante de Venezuela logró en su momento situarse como la mayor productora de acero del mercado andino y la cuarta acería de América Latina. De 700.000 mil toneladas de producción anual desde su puesta en marcha el 09 de julio de 1962 remontó la cuesta de su producción hasta situarse en 4 millones 300 mil toneladas anuales en el año 2007.
Para entender la magnitud del problema, debemos señalar que en su época de mayor eficiencia, SIDOR suministraba acero a más de 800 empresas directas en Venezuela y otras 1200 de manera indirecta.
Entre los productos que se fabricaban en SIDOR tenemos : Materia prima para perfiles, paneles, carpintería metálica, tubos, anillos y arandelas, accesorios de transformadores, válvulas, accesorios para tambores, tanques para gasolina, motocompresores para refrigeración, tubería de conducción de petróleo, gas, perforación y para agua , vigas soldadas, flejes, defensas y alcantarillas, galvanizados, tubos, implementos agrícolas, partes automotrices: largueros, rines, aros, travesaños, diferenciales, tapas, cilindros de bombonas, hidroneumáticos, construcción y reparaciones navales, pisos y carrocería, galvanizado, muebles metálicos, ductos, techos climatizados, tambores, cabinas, radiadores, línea blanca, electrodomésticos, filtros de automóviles, partes de calentadores, perfiles livianos, marcos, utensilios domésticos, piezas esmaltadas para línea blanca, tina de lavadoras, industria de la construcción y metalmecánica, fabricación de urnas, fabricación de envases para alimentos.
Desde la perspectiva industrial, la caída en la producción de SIDOR (que pasó de un récord de 4.3 millones de toneladas en 2007 a niveles mínimos en años recientes) generó un «efecto dominó»:
Los elementos más resaltantes fueron la desindustrialización, la pérdida de competitividad, y la migración de las empresas al plástico al no poder adquirir la hojalata a precios competitivos. Por otra parte con la estatización vino la desprofesionalización, aunado al colapso energético y la pérdida de los mercados.
El resultado final fue convertir a Venezuela en una economía de puertos, pasó de transformar mineral de hierro en acero a importar el producto final fabricado en otros países. Sin embargo, en medio del caos y la desesperanza surge un mundo de oportunidades, Venezuela tiene más de 20 años de rezago tecnológico, pero su riqueza mineral es inmensa, no pudo el socialismo de siglo XXI tocar fondo y arruinar al país en forma absoluta. Allí están el talento humano y la disposición de las universidades y el sistema educativo para dar la batalla épica de la reconstrucción del pais.
Economista José Luis Alcocer
