TIPS DE ELIAS ROJO

1.- ¿ELECCIONES GENERALES 2026 CON NUEVO CNE? En el tablero político-electoral venezolano, todas las piezas apuntan hacia las elecciones generales en el segundo semestre del 2026. Tras la asunción de Delcy Rodríguez como Presidenta Encargada, la realización de elecciones generales se presenta como la vía necesaria para relegitimar los poderes públicos y aliviar la presión internacional. Diversas fuentes coinciden en que el segundo semestre del año es el escenario ideal para el evento electoral, permitiendo un margen de «estabilización» económica previa. Una de las tesis más fuertes propone realizar primero las Presidenciales y de Asamblea Nacional para definir la nueva cabeza del Poder Ejecutivo Nacional y el Poder Legislativo, dejando para una fecha posterior (posiblemente diciembre o inicios de 2027) las regionales y municipales. Otros sectores sugieren que comenzar por Gobernadores y Alcaldes podría servir como un «termómetro» social para bajar las tensiones antes de la gran contienda presidencial. Más allá del orden de los cargos, estas elecciones buscan cerrar el ciclo de la «transición» y sustituir la actual soberanía delegada por un gobierno con reconocimiento pleno ante organismos internacionales, facilitando así el levantamiento definitivo de las sanciones restantes. Las posibilidades de este cronograma dependerán de la renovación del CNE y de los resultados de las negociaciones con la oposición y la administración Trump en Washington.
2.- LA LICENCIA GENERAL 46 IMPONE NUEVO ESQUEMA PETROLERO. La Licencia General Nº 46 (enero 2026) permite a las empresas petroleras de EE. UU. volver a operar plenamente en Venezuela, pero bajo un esquema de «soberanía delegada» donde Washington mantiene el control estratégico. Las empresas estadounidenses ahora pueden operar y comercializar directamente el crudo, eliminando el control operativo de PDVSA. Se prohíbe cualquier negocio o uso de insumos provenientes de Rusia, China, Irán o Cuba. El dinero de las ventas de petróleo no va a manos del Estado venezolano; debe depositarse en Fondos Especiales controlados por el Departamento del Tesoro de EE. UU. Todos los contratos se rigen bajo leyes estadounidenses, y cualquier conflicto se resuelve en los tribunales de EE. UU. El gobierno de Donald Trump abre el grifo del petróleo venezolano para asegurar su propio suministro energético, pero mantiene las llaves de la caja y control legal sobre el recurso.
3.- LA NUEVA LOH + LICENCIA GENERAL 46 = SOBERANÍA DELEGADA. La reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos actúa como el soporte jurídico nacional para la Licencia 46. Juntas, formalizan un modelo de soberanía delegada, donde el Estado venezolano cede el control real a cambio de reactivación económica. La Reforma elimina la obligación de que el Estado tenga el control de las decisiones en las empresas mixtas. Esto permite que las petroleras de EE. UU. (bajo la Licencia 46) asuman la gestión técnica y comercial completa. Mientras la Licencia 46 exige que los contratos se rijan por leyes de EE. UU., la nueva LOH facilita la adopción de arbitrajes internacionales, desplazando a los tribunales venezolanos en caso de conflicto. La reforma permite que los privados comercialicen el crudo directamente. Esto encaja con la exigencia de la Licencia 46 de que el flujo de caja sea manejado por las empresas y depositado en cuentas controladas por el Tesoro de EE. UU. (como las de Qatar). La Reforma otorga al Ejecutivo la discrecionalidad para reducir regalías e impuestos, ajustándose a la rentabilidad que exigen los inversionistas bajo el esquema de sanciones. La Reforma de la LOH es la «llave» que abrió la puerta desde adentro para que la Licencia 46 tomara el control de la industria. El resultado es un modelo donde Venezuela posee el recurso, pero EE. UU. dicta las normas, gestiona la operación y administra el dinero.
4.- EL CIERRE DEL HELICOIDE ACELERA LA TRANSICIÓN. Los anuncios de la Presidenta Encargada, Delcy Rodríguez, sobre el cierre total del Helicoide y una Ley de Amnistía General (desde 1999), confirman que el gobierno está en una fase de «desmantelamiento controlado» para asegurar su supervivencia política. La promesa de convertir el Helicoide en un «Centro Social y Deportivo» busca neutralizar las denuncias internacionales por crímenes de lesa humanidad. Al proponer una amnistía que abarca desde el año 1999 Delcy, Rodríguez intenta pacificar a la oposición y, crucialmente, ofrecer una «salida» a militares y funcionarios que temen represalias en un eventual nuevo gobierno. Estos pasos indican que un sector del gobierno está negociando directamente con estándares impuestos por Washington (Trump y Rubio) para flexibilizar la presión a cambio de concesiones democráticas. Mientras Delcy Rodríguez habla de «convivencia» y «respeto», otras figuras de la línea dura mantienen una retórica de confrontación, lo que evidencia contradicciones internas que manifiestan resistencia al cambio. Estamos ante una soberanía delegada no solo en lo petrolero, sino también en lo institucional. Delcy Rodríguez está ejecutando la «hoja de ruta» de EEUU para garantizar la estabilidad institucional y la cohesión de un chavismo visiblemente contrariado.
5.- LA INFLACIÓN DEVORA LA ESTABILIZACIÓN. La ilusión de una economía estable ha sido sustituida por una realidad brutal. Una inflación acelerada que en enero de 2026 supera el 20% mensual en alimentos, impulsada por un dólar paralelo que ha vuelto a ser el único termómetro real del mercado. Tras los eventos políticos de enero, el dólar paralelo se disparó, rompiendo la barrera de los 700-800 Bs/$ en picos de volatilidad. Aunque el BCV intenta intervenir, los comercios fijan precios basados en la tasa no oficial para «protegerse» de la incertidumbre. El costo de la canasta alimentaria para una familia de cuatro personas ya ronda los $470 – $560, mientras que el ingreso promedio del sector público y pensionados apenas cubre el 1% de esa necesidad. Ante la falta de confianza en la transición, los proveedores exigen pagos estrictamente en divisas, lo que traslada una «brecha cambiaria» de hasta el 30% directamente al precio del queso, la carne, la harina, etc. La población, que esperaba que la Licencia 46 y los cambios en el gobierno trajeran alivio inmediato, se enfrenta a un fenómeno de «precios dolarizados e ingresos pulverizados». La inflación actual no es solo por escasez, sino por la profunda desconfianza en la moneda nacional durante este proceso de transición. Los economistas advierten que Venezuela está nuevamente en un proceso inflacionario hasta que se logre unificar el tipo de cambio y frenar la emisión de bolívares sin respaldo.
